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jueves, diciembre 18, 2008

Seleccione Misil Balístico


Mar. 2003. Gracias a una coyuntura propicia en la que rasgos del fascismo clásico parecían retornar, la reafirmación feudal de la izquierda combinada con un ciudadanismo capaz de modular el clamor social que oscila de continuo entre la demanda de seguridad y lo puramente humanitario obró el milagro del control por la buena causa. Barcelona estaba madura para la ocasión. En una ciudad en la que lo municipal proyecta conformidad histérica sobre su ciudadanía como valor más adherente de la panoplia política, la evidencia de un ataque con aerosol de anthrax sobre la población de la diversidad pesaba ya mucho menos que las fotografías de iraquís mutilados por bombas de la coalición. Ante el enorme espacio público que abrió esta dicotomía hecha trizas, la plataforma Aturem la Guerra, actuando como un genuino cristal de masa, adoptó la forma de prisma invertido y logró amalgamar la multiplicidad de la escena y de la contestación en un rayo blanco de inocua esperanza.

lunes, octubre 08, 2007

Genovese Syndrome

La noción de pureza no se entiende, ha dejado de circular como anatema ideológico o reproche político. Ha desaparecido aún cuando hoy, espectralizada, prolifere para desacreditar cualquier crítica con un silencioso reproche. Imposición que toma cura de la debilidad cuando los humores se concitan en colectivo, la reiterada carcajada y el roce en omertá acaban por autorizar el mando de los usuarios de tal falacia: no fueron ellos los primeros en sellar sus pactos con besos.

miércoles, octubre 03, 2007

Color Them All Beige

biblioprecario
En el espacio estanco pautado por la proliferación de tendencias, y en el ciclo en reproducción continua que las rige en sus equivalencia y su serialidad, no es difícil encontrar, recortado contra el lienzo de la menos recóndita sala de exposiciones, o rondando la cola frente a cualquier secretaría universitaria -arrogante muestrario en fila de los aspirantes a becas- la familiar figura de uno mismo, indiferente para con sus versiones redundantes y más actualizado en sus retoques inmediatos.

Dobles o, más bien, múltiplos, como múltiples son las posibilidades que alientan ciertas personalidades-tipo. Complementos de moda arremolinados alrededor del yo como fulguración y quemadura de empresas alternativas, proyectos optativos y caminos disyuntivos que no se tomaron pero conducían al mismo lugar, y una vez descartado el obsoleto mecanismo melancólico de un tiempo en el que existía tiempo por el de la envidia del futuro, persisten como dobles en el carácter, pues la fuerza de lo siniestro subsiste en ellos de forma simétrica.

jueves, agosto 30, 2007

Graffitis de pollas en una pared romana


La pornografía es uno de los modos privilegiados en los que toma materia lo sublime contemporáneo: una manifestación de lo sublime por lo ilimitado. No hay límite razonablemente alcanzable en el visualizado de cuerpos disponibles en modo pornográfico y, por tanto, no hay límite a las permutaciones posibles que entre ellos se puedan concertar.

Aunque la misma naturaleza del tiempo y el espacio y, aún, el añejo método de la poética occidental cerquen lo posible pornográfico -al menos sus variantes más exitosas- a lo existente y a lo verosímil, el registro de sus manifestaciones tiende a infinito. Sublime sin estupor, el horizonte sobre el que se cierne se mide en pulgadas.

Ni maelström de lo nuevo, ni estroboscopio de la vida cotidiana, de la pornografía se tiene una experiencia semejante al tedioso pase de diapositivas en el que se ha convertido el recuerdo de las estériles veladas transcurridas en compañía de los llamados amigos: los primeros planos han substituido estadísticamente, y por razones evidentes, esas panorámicas de mesa de bar, pero el esquematismo es el mismo que encontramos hilvanando las imágenes estáticas de los pechos enfundados e inalcanzables de las amigas, las revelaciones obsesionantes del placer que subyace en una risa falsa, o los intercambios de miradas adormecidas por la fricción de la precariedad. Puro paradigma Hardcore de la pérdida del cuerpo en la montaña de miembros mutilados en relación copulativa. Curiosa ósmosis de la experiencia del sexo impreso y de la socialidad-inter-pares en la que no se sabe qué fue el inicio del empalme y qué lo secundariamente empalmado en el ciclo de transferencia de los modelos de experimentación de lo real.

No obstante, si el pase de imágenes ha tomado la experiencia entregada en socialidad y los personajes pornográficos intercambian su papel con el de los amigos cada noche ante el ordenador ¿qué impide que en la hora sin sueños surja de la pantalla la mano luminosa de la amada?

miércoles, agosto 01, 2007

Privado


Es lo más común de nuestras vidas, allí donde todos nos reconocemos y aquello en lo que todos nos unimos a todos en soledad: una identidad común en el mirar la pared. Esta múltiple soledad idéntica no se identifica con la vida del yo, con el sí mismo, o con el espacio interior, el íntimo. El sí mismo es el horror: un lugar previo a la personalidad, secante a la conciencia e interseccionado con el deseo que constituye, en rigor, la definición clásica del estado de neurosis: la imposibilidad de vivir sanamente con una identidad mínimamente definida. El íntimo es la morada de la vida del yo, el paisaje narrado de una historia que se hace presente continuo en su repetición diaria: la confesión mentirosa de una máscara, la mascarada confesa que tejen las mentiras.

[Un bonito post-veraniego]

martes, marzo 20, 2007

Decoder

Sí, soy más bien del tipo neurótico y, como tal, amo el código que en mi se encarna. Escupo, desprecio, azoto, lincho y relincho y me revuelvo en las pasiones tristes; soy un aprendiz de individuo triplemente maledicente. Yo: cuerpo y mente capturados, sujetos, subjetivización personal del código, parásito de un cuerpo. Sí, al fin: ese soy yo, nadie que atienda por CsO habla por mi boca, contesta mi teléfono móvil o responde mi correo electrónico. Mi pensamiento no es sortilegio mágico, una palabra que desliga; mi pensamiento es información codificada: bits, unos y ceros: materia. La rigidez de mis opiniones es proverbial, un proverbio para un solo creyente, para un solo fiel y para un solo devoto: no creo en el Cuerpo sin Órganos. Y este descreimiento no es una bravata, es la imposibilidad de librarme, de liberarme, de desarticularme, de designificarme y de desubjetivizarme. Soy un súper ratón a la inversa, el grado 100 del código. No puedo dejar de vestirme de negro. Soy una tribu urbana de un sólo componente, mi multiplicidad es única, totalitaria. Tercero incluido, soy el cuerpo lleno de marcas de algo exterior, alienígena pero intraterrestre. En mí y de mí yo aúllo que soy un fascista que sintetiza Dios, líder y pueblo en una unicidad vigilante que gravita sobre mi cabeza llena de interferencias temporales estructuradas anualmente. Werewolf. ¿Qué por qué me distancio en la primera persona poética? Porque soy así: distancia, discriminante, criterio, intermedio, sentencia. Mi único vicio es la identidad.

Y, claro, todo esto no es más que otra ficción

miércoles, enero 10, 2007

Man-of-War

La guerra es el padre y el rey de todas las cosas. La adhesión incondicional y el recurso constante a este aforismo presocrático son los progenitores de un cinismo vetusto, afortunado en la argumentación y petulante en la expresión, que ya se lo sabe todo y a diestra y siniestra actúa en consecuencia. Pero al giro naïve que pretende relanzar la potencia del aforismo hacia un nuevo comienzo político y radical, se opone el impenetrado peso de una tradición que contagia maneras: desde la actualización más simple del corpus situacionista a los tipificados tics de los lectores de filosofía francesa, el espectro del sabio sólo logra inocular las pasiones más bajas de la guerra -o el matar continuo o el morir incesante- a la afectividad que la acoge como motor de su acción.

... y a la mía la primera

jueves, enero 04, 2007

Llévate la máscara


[WARNING: a continuación un escrito antiguo]

Dicho de una sola vez, de forma incolora e inodora. Si en 1994 la salida al recinto de matadero en el que se había convertido ese impasse llamado guerra de Bosnia únicamente parecía alcanzable forzando la situación de pasividad internacional frente a la carnicería, la prueba de fuerza a la que debieron enfrentarse los resistentes como planteamiento y como decisión no pudo tomar otra forma táctica que la del autobombardeo. Un secreto tan sobrexpuesto como el canibalismo en un avión accidentado en los Andes. Un referente en contraste que pertenece a un nuestro mundo reciente irreversiblemente pasado.

Menos de una década después, en un escenario post balcanizado, sobrepasado el punto sin retorno del 11 de septiembre -cota más allá de la cual todo aquél que se plantee el uso de la violencia política en el área de influencia del Imperio se torna, sin autoengaños, nihilista- el esquema general de ataque sobre la toma de rehenes ha sido reinventado.

Gasear sin prejuicios se ha convertido en el modo policial de aplicación del ataque preventivo imperial: muerte simultánea del enemigo y de los rehenes cortesía de las fuerzas especiales. Una resolución más nihilista que la que planteaba el mismo comando checheno. Y un horizonte que no contempla más vida que el campo sobre el que se cierne el enemigo. La guerra es el padre y el rey de todas las cosas.

martes, diciembre 05, 2006

Barely Legal Teens Fucked Hard by the Power of Nothingness

La radio exorcizó el demonio del silencio, la televisión expulsó la condena de la familia, el ordenador es el juicio final de un gran otro que espera de ti no sólo lo mejor sino lo peor. En el choque de múltiples tipografías trazando los collages banales del Chat, o en las tempestades vectoriales del videojuego en red se comparte el imperio de las máximas posibilidades y el cieno de la fuga más desamparada. Pero de modo semejante a la impracticabilidad que caracteriza a las amistades de los fórums virtuales o las alianzas en los combates de consola, los encuentros poro a poro y las veladas pasadas enfrascados en la mente de la infancia resultan paisajes desmesurados frente al ansia de la máquina o a la fluorescencia del fuego simulado.

martes, julio 18, 2006

Contramedidas I

Toda proporción social ha desaparecido. La medida, la correspondencia constante o, cuanto menos, previsible entre las cosas y sus estados falla, y todo parece indicar que un reajuste en esta desproporción general que experimentamos en presente, nosotros ya no la conoceremos. El tiempo se apisona en las bovinas de las grandes máquinas; pasado y futuro retejidos en una maraña de prospecciones y estrategias.

Nuestra vida difiere de su expectativa más inmediata. Lo mismo para los iguales: para nosotros tal fórmula carece de sentido. Podría figurar así, palabra por palabra, en cualquier vértice del corpus efectivo: si alguna vez fue este el caso en la modernidad, algo nos advertiría de que su instrucción obra terroríficamente y en nuestro perjuicio, algo como la amenaza que emana del custodio de piedra o de la arquitectura de un ministerio.

Efectivamente hoy no es ese el caso. En lo formal las paráfrasis de la fórmula clásica de la justica política pueden arroparse de cuero o cincelarse en bronce: resultaría lo mismo si se serigrafiaran en el plástico de los ceniceros. Sobre lo efectivo el estado ya únicamente opera, por defecto y en modo policial, como garante de ciertos contratos privados. Más allá la distribución de igualdades se ha cancelado: la gestión de la sostenibilidad social suplanta una justicia distributiva real proponiendo pseudo oportunidades que reparte full time como un juego de lotería demográfica. (continuará)

Música para juzgados

martes, julio 11, 2006

Lutos

El estroboscopio fue quizás el símbolo más desprendido de ese imaginario embarrancado sin remedio que una vez llamamos años ochenta. Atrás quedaba la magia de la bola de espejo y su feérica aura disco; al frente se gestaba, en la telúrica de los pliegues culturales, la verdad de una solitaria bombilla de diez vatios reflejada en microtesela negra, funeral y omnipresente marca de registro de la estética de los noventa: trip-hop.

El futuro musical que me gustaría

jueves, julio 06, 2006

Paradoja

Colectivamente, el capital como aparato rector, economía política, puede actuar como un código binario dinero / no-dinero.

Sin embargo, existencialmente, en el percepto amasado en sus apariciones y espectáculos cotidianos, el capitalismo sintetiza su cita imperativa en un enunciado que, lejos de ser binario, opera en modo paradójico: trabaja y no trabajarás.

En esta proposición se recoge la panoplia de promesas específicas en las que el capital cristaliza como refugio futuro e infierno presente para los precarios, a saber:

Trabajo estable, proyectual, realizador: ocioso;

Vivienda al gusto, segura, inquebrantable: permanente;

Senectud plena: vida humana más allá del reciclaje y el desecho.

Musiquilla

(A la foto la podríamos titular Visibilidad completa I: farola-vecino-cámara)

martes, julio 04, 2006

Million Mourning Hopes

La cadena de la producción se une a veces por sus puntos más extremos.

Reciclar no es recomponer.

Reciclar no es reaprovechar.

Reciclar no es sólo reutilizar.

Reciclar no se detiene en la extendida técnica punk de cortar y pegar.

Reciclar es volver a poner en funcionamiento componentes deshechados en una disposición que remite a su pasado como cita, como símbolo, como pieza de la tradición o como cualquier forma combinatoria posible entre estas remitencias de sentido.

Inopinadamente, en el reciclaje la presencia evocada del pasado no radica en los pequeños detalles, las imperfecciones, las irregularidades, las diminutas fibras emergentes, ya que éstos son justamente los índices que remiten a la existencia de un contexto nuevo: el pasado retorna en el siempre lo mismo del funcionamiento en el que se insertan.

Lo mejor sería arder definitivamente¿Con Sonic Youth por ejemplo?

martes, junio 27, 2006

last swim

En la biblioteca no acaban de creerme, lo noto.

El caso es que las veo todos los días y a veces me da por contar cosas que me pasan o les pasan a gente que conozco. Sé que es lo último que se debe hacer cuando se sobrelleva una vida activista solapada a la vida cotidiana, pero la lengua es débil... y blanda... y viscosa: se me escapa. Nada que me comprometa demasiado (al fin y al cabo trabajo con funcionarias) pero... es inevitable.

El desliz más grave, el que arrastraría a los siguientes como una avalancha: un conocido se suicidó en un squat muy afín: allí viven casi todos mis amigos de correrías. Ese día no fui a trabajar y no supe mentir: les conté que había pasado. Al día siguiente tuve que hablarles de esquizofrenía, drogas y tratamientos abandonados. De fugas insuperables. De precariedad. Del sueño chino: malabares hipnóticos y planisferios incandescentes sobre el puerto. Vapor.

Desde entonces, hace unos cuatro meses, otros han emprendido también la fuga... Algunos amigos, otros sólo cómplices. No han llegado al giro del afuera definitivo pero han tomado la grieta. En todos ellos el mismo perfil: vida precaria vivida en el ángulo del activismo, esquizofrenia, drogas, tratamientos abandonados... muros que atravesar.

Y yo simplemente no me puedo guardar eso.

A veces se me escapan cosas.

La precariedad no es sólo una circunstancia, y si lo fuera aún podría parecer un fénomeno sostenible: duro, pero a fin de cuentas soportable. Si sólo fuera eso los desnortados perpetuos, fugitivos del edipo, forajidos de la conciencia y balarrasas diagnosticados podrían todavía sobrevivir a sus westerns particulares. Pero la condición precaria que era sólo hace diez años el mero trámite por el que todo aspirante a la vida en serio debía pasar es hoy la constitución misma de la existencia; como tal deberá ser acatada por todos los que quieran persistir recortados contra el horizonte, donde la fragilidad de la silueta no resistirá.

Y se me va la lengua.

-"¿Pero eso que cuentas no le pasó ya a aquella amiga tuya?"

Para antes de dar el salto

miércoles, junio 21, 2006

Pass Now

SMS. Una nueva forma de comunicación que conjuga dos formas de urgencia: por un lado, la obligación y concisión formal del antiguo telegrama y, por el otro, la disponibilidad inmediata que exige la telefonía móvil. Si bien, claro, a cambio de cobrarse un alto precio afectivo en los que se consagran socialmente a tal amalgama feliz.

La comunicatividad basada en el texto corto (short-message-service) imprime carácter en las comunidades flotantes que funda. Tanto su bajo precio, su puntual tecnología de entrega de mensaje, así como la dificultad de entablar diálogo que implica su metodología de uso la hacen el dispositivo comunicativo más ampliamente difundido y más militarmente afinado desde la invención del código policial de reporte de datos.

Pero en el intercambio de SMS no late el diálogo y la construcción de la cita, un espacio de acuerdo común mediante el vaivén de la pregunta y la respuesta. La nueva forma sólo entiende el lugar y el tiempo que imprimen las órdenes dadas y las contraórdenes recibidas en la maniobra, así como la imperiosa exigencia de información que ejecuta la inteligencia de los ejércitos. Resolutivo cuando hay suerte, operativo siempre.

Así, todo aquél que persista en su vocación dialógica en el seno de una matriz SMS debería resignarse definitivamente a ser el exiliado de las comunicaciones y el excluido de los protocolos de las nuevas sociedades, pues en el nuevo medio pregunta y respuesta son asimilables, por principio, al ruido.

En el firmamento plano de la pantalla-mente, un leve parpadeo de deseo.

¿Respuestas más allá de las señales de posicionamiento devueltas por la baliza de los pares?

Corto y cierro


miércoles, junio 14, 2006

Malsoñando


Ante un ansia de dimensiones mídicas toda gran superficie es un museo que condena la historia al pasado y, por tanto, a lo irrealizable.

El peer to peer es el sueño casi materializado de zambullirse en ese oro inalcanzable. Encontrarse por fin sobre el trampolín del depósito a media luz, las corrientes de dólares refulgiendo, su brillo reflejado como una danza lenta contra muros de hormigón capaces de resistir explosiones nucleares. Sabiendo en el resplandor que por unas horas ese mar es tuyo, que está disponible a propósito de ti.

Pero paralizado ante el sublime de ese tesoro sólo eres capaz de distinguir tal o cual moneda, aquella esmeralda, un escudo de platino; y demorado en esas contemplaciones pasas la noche y las palomas te encuentran mugriento en la butaca. Sueños de apandador.

... de fondo, música de otro mundo

martes, junio 13, 2006

Natural decline

El esfuerzo empleado en reprimir el insulto que acude a cada frase de una comunicación deshabitada es grande, requiere de hábitos sólidos, técnicas terminantes y derrotas definitivas para librar a la conciencia de la simple desconexión y mantener, de ese modo, alta la cadencia del pensamiento productivo a la vez que se preserva la capacidad de parecer vivo.

Adquirir tal dominio no constituye una mala inversión, sus efectos instalan una disposición inquebrantable en el ánimo, un modo de percibir la realidad que traduce los variados mensajes de la cooperación social en un mismo y coherente sentido: nadie puede dejar de adherirse a la evidencia inmediata de la vida hecha empresa.

Descubrimos entonces que la vida se inserta en una realidad nueva respecto de la que, excepto en el recuerdo, no podemos distanciarnos, y que, en efecto, de esto se trataba todo el tiempo. Y mientras esperamos en vano la línea que rebase el gráfico de la trayectoria individual, nuestra existencia se comprime en un meandro biográfico en el que la experiencia de inclinarse bajo el sueño de la empresa nos transporta en el seno de su amplio y lento giro. Una suave repetición que nos infiltra sin remedio la voluntad de ser a la vez exprimidor y naranja.
Hilo musical de esta entrada

viernes, junio 09, 2006

2 canales, 2


Lo notamos cada vez con mayor insistencia: incluso las veladas pasadas entre amigos prolongan la dislocación que sufre la mente al enfrentar los fríos guiños de una publicidad que nos hace generar valor con sólo mirarla: así casi lo pensé yo el otro día, eso casi me pasó hace un rato; divisas de una comunicación requisada por la universal ley del valor.

Se percibe el mismo temblor creciente y ansioso en las aulas de readiestramiento que continuamente padecemos; las horas pasadas intercambiando las obviedades que marcan el ritmo de lo obvio nos traen a cada momento la pregunta de nuestro tiempo: ¿cuándo nos haremos uno en el saludo gladiador del que emprende la muerte cotidiana dedicándose a un trabajo que ofrece realización a cambio de subjetividad completa? O, de otra manera, si hemos tenido la suerte de adherirnos a un súper proyecto eludiendo la externalización, dando en la empresa, a la empresa y por la empresa los mejores frutos de una creatividad enteramente afecta ¿será esto lo que llaman vida?

Ambas cuestiones despuntan cualquier horizonte al que proyectarse desde la subjetividad libre, ambas respuestas, demoradas en el rumor del éxtasis comunicativo de la producción social, sumen la individualidad en un reino de azar en el que el sentido aparece siempre de modo incierto.

viernes, mayo 26, 2006

Lansquenetes


Landsknecht, servidor del país. Los Lansquenete pertenecian a una clase de soldados de infantería que al principio no eran más que unos siervos de la gleba que hacían la guerra en calidad de peones, y servian a los reitres de palafreneros, sin llevar más armas que una mala pica. (Wikipedia)

En ausencia de guerra o de perspectivas imperialistas el estado debe ofrecer salidas semihonrosas a los elementos a medio socializar del llamado resto proletario. Antaño el ejército y la colonia eran los sumideros de estos sedimentos sociales. Pero en un momento en el que el estado abdica y el imperio, a despecho de la concentración militar estadounidense, es básicamente una abstracción financiera en lenguaje máquina, los estigmatizados por la nueva escrófula del fracaso escolar cuentan con un único destino posible: la milicia precarizada de la seguridad privada.

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