
Colectivamente, el capital como aparato rector, economía política, puede actuar como un código binario dinero / no-dinero.
Sin embargo, existencialmente, en el percepto amasado en sus apariciones y espectáculos cotidianos, el capitalismo sintetiza su cita imperativa en un enunciado que, lejos de ser binario, opera en modo paradójico: trabaja y no trabajarás.
En esta proposición se recoge la panoplia de promesas específicas en las que el capital cristaliza como refugio futuro e infierno presente para los precarios, a saber:
Trabajo estable, proyectual, realizador: ocioso;
Vivienda al gusto, segura, inquebrantable: permanente;
Senectud plena: vida humana más allá del reciclaje y el desecho.Musiquilla
(A la foto la podríamos titular Visibilidad completa I: farola-vecino-cámara)
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