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jueves, enero 07, 2010

No, claro que no

No obstante, aun teniendo la eficiencia y el empuje profesional del personal bibliotecario en gran estima, venía observando con preocupación una irregularidad nueva en el sistema. Por lo general la misión de estos bibliotecarios es atender mis órdenes, cuando las doy, y mantener los archivos en regla. En virtud de un acuerdo tácito, en ningún momento deben decidir de motu propio qué información proporcionarme. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, cuando me hallaba sentado ante mi escritorio, bien intentando trabajar o contemplando el paisaje y meditando sobre el arroyo, sobre qué movía sus aguas, si llevarían o no peces y, si así era, cómo se denominarían y si secretamente hablaban en el idioma de los peces y qué se estarían diciendo, de pronto descubría a un bibliotecario a mi vera, una mano posada en mi hombro, mientras la otra señalaba el expediente que acababa de traer, abierto sobre mi escritorio, y yo seguía su dedo y, al ver lo que éste señalaba, ahogaba un grito.

David Eggers. Ahora sabréis lo que es correr, p. 42

lunes, diciembre 22, 2008

Part Time Punk

Al final el Gran Mogol (aka el Jefe Supremo) harto ya de oir el crepitar de arbustos y correteos a su paso hizo la gracia de asomarse a mi cubil y acabé en una cuchipanda de esas para las que no tenía ni ganas ni lugar en la agenda: voluntario por simple permanencia torpe en el puesto de trabajo (es un decir). Pero resulta que a causa de algún capricho estadístico y sólo por una vez, la improvisación le hizo un favor a alguien más que a él... a mí, se entiende, que tengo la oportunidad de desfogarme con este post. 

Y allá vamos.

El evento en cuestión era una jornada abierta de algo que llamo para mis adentros La desconstrucción tiene derecho a rescatarse a sí misma de la caída por el acantilado de la inconsistencia echando mano a los últimos arbustos a su alcance, algo que traduciré a efectos de legibilidad del post e invirtiendo no ya dosis sino remesas enteras de sosegón y terapia prolongada de abrazos como Una justificación del proyecto de repositorio electrónico de una institución semi-privada dedicada a la administración de la obra de una artista catalán muy pero que muy cotizado. Espero que esto les aclare un poco el panorama.

Como pueden imaginarse la velada tuvo lugar en una penumbrosa sala patrimonial del área antigua pero neo-rica de la ciudad, y les adelantaré para que se hagan una composición de lugar que transcurrió sin sorpresas o, si lo prefieren para mantener la tensión artística, comm'il faut, incluyendo en el menú cucamonas a Queneau, invocaciones plagiaristas a santos no mencionados -Deleuze, Derrida, Foucault..., la trinidad del bostezo- analogías borrosas entre software libre/transgénero que no reproduciré aquí por simple decoro y una brevíííísssima ilustración de la parte técnica del asunto que semifuncionó proyectada desde unos netbooks la mar de apañaos...

Por supuesto, y como indica el protocolo moderniki, todo turno de preguntas fue cancelado con la excusa de agotamiento de tiempo disponible en sala.

Pero pasemos a enfocar los detalles de tan suculento alarde.

El primer por así decirlo "bloque" consistió en una fundamentación del proyecto de repositorio desde una perspectiva “artística”. ¿El argumento de fondo? Original y desquiciado; presten atención a la dama de corazones: si es el caso que toda documentación de archivo es una representación de la vida de una entidad y ocurre que la institución X, dedicada a la custodia y administración de la obra del Artista catalán antes conocido como máximo sucesor de una serie de franquicias de vanguardia, es, de facto, una plataforma promocional de las actividades de dicha figura, resulta que la institución X participa de alguna manera de la vida del artista y, cómo no,  de la parte más substancial de esa vida, de su ejem "artisticidad" (relumbrón), ergo, la documentación que genera, hasta el límite de los expedientes administrativos, contiene cierta aura... eeeh, pues eso, artística. Una tesis que llevada al extremo implica que una factura por el traslado de un cuadro a Madrid o, más lejanamente aún, el presupuesto de mantenimiento de fontanería de la institición X es, de alguna forma remota, pero forma al fin y al cabo, una representación de la obra y merece ser tratada como tal.

¿A que de pronto notan sus bolsillos un poco más vacíos?

Prosigamos.

Teniendo siempre presente esta para-lógica, el repositorio archivístico en tanto receptáculo de representaciones de la vida de la Institución de marras y, por ende, de la obra de nuestro Artista adicto a la cochambre y la tela de saco, debido a la naturaleza artística de todo el asunto no puede ser un archivo electrónico al uso que siga las normas y directrices -¡qué vulgaridad!- de un repositorio institucional o de una base de datos documental. Como no hay más términos definitorios para el dispositivo postulado, desde el gafapastismo cuarentón y ya casi deshauciado de los tipos que amasan este proyecto lo definen, espero que provisionalmente, como Espacio documental, y cito: "una red de relaciones entre entidades informativas más o menos cercanas al núcleo artístico que debe representar, con el propósito de hacer justicia a su objeto, el arte, los efectos inéditos y las anomalías inesperadas presentes en su campo de intensidad".

Y a todo esto yo pregunto, sólo por preguntar claro, ¿es esto factible? ¿Es esto razonable?¿Es, en fin, esto PERMISIBLE? ¿¿ES QUE NO HAY UNA AGENCIA O ALGO, UN ESCUADRÓN DE LA MUERTE QUE PASE POR LAS ARMAS TODA ESTA SINRAZÓN??

Discúlpenme, se lo ruego, ya vuelvo en mí.

Por lo que pude deducir durante el esprint en el que se convirtió el segundo bloque dedicado a la exposición técnica, al parecer la herramienta a definir en un futuro indeterminado parte de una taxonomía que hace hincapié en las relaciones asociativas desdeñando las jerárquicas -todo muy queer, ya lo ven-, que se alimentaría a través de algún sistema folksonómico (una aportación colectiva a la descripción) que ejemplificaron con el ejemplo del wiki, dejándonos a una archivera y a mí convulsionados por una crisis de parpadeos.

Pero mejor no adelantar acontecimientos ni cebarse en la desgracia ajena, porque todo el tema práctico queda todavía por concretar y al fin al cabo los detallitos no eran de la incumbencia de los que estábamos allí para escuchar francesadas sino del equipo contratado, artivistas del software libre, guiris como está mandao, que cuentan con cierta experiencia en "temas" de vídeo y género como currículum para el desarrollo de un repositorio archivístico. Un grupito cuyo cabeza visible es por casualidad el actual compañero de colcha de la directora del proyecto...

¡Ay ésta lengua mía maldita! Les ordeno que olviden este truculento dato y que se queden con que a nivel técnico la cosa parece estar bastante verde (verde por inmadura y tempranera).

Concluyendo, el proyecto de Espacio documental de la institución X, que en lo teórico pretende ser very postmodernete -por fragmentario y performativo- a la par que deconstructivo -por crítico con la idea de archivo- en realidad no hace sino cargar un peso teórico enorme sobre el concepto-noria de representación, y al hacerlo incurre en una nueva puesta a punto, otra más, del neoplatonismo más cacharrero, a saber: un ser (el arte en este caso) que se degrada en estadios concéntricos (las representaciones de las obras) pero que, a la vez, se contiene en todos ellos, desde los más próximos a la fuente (una fotografía oficial de la obra), hasta los más exteriores (los expedientes administrativos de la institución que custodia la obra).

En definitiva, el tipo de giro bootlegger tan frecuente en la crítica de arte que suele producirse cuando, entre los recovecos de las ocurrencias, se divisa una salida brillante. Claro que cuestionada y dejada atrás hasta la ley de la gravedad no podían saber que esa salida luminosa no era sino un pozo con luciérnagas al fondo. Sí amigos, y si nos da por ejemplo por substituir en nuestra plantilla neoplatónica arte por genio obtendríamos un romanticismo de manual. ¡Oooops, todas nuestras lecturas setenteras al garete! Eso si que hubiese sido una ordinariez, y un desperdicio.

En fin.

Les dejo que se me viene encima una vorágine familiar.


martes, noviembre 04, 2008

El cícero y la pica

"... Cuando ocupamos Filosofía y Letras con el Comuna de París se hicieron los parapetos con libros: de Kant, Goethe, Cervantes, Bergson... y hasta Spengler. Mejor cuando eran autores de muchos tomos, porque a Pascal, a San Juan de la Cruz o a Epicteto los hubiesen traspasado con una sola bala de fuerte calibre. Lo que allí servía eran los setenta y cuatro tomos de Voltaire, los setenta de Victor Hugo, las obras completas de Shakespeare, la Biblioteca de autores españoles de Rivadeneyra, empastados y en papel de mucho cuerpo... Ahí supe, de bruces entre bibliotecas transformadas en parapetos, que las letras y la filosofía podían tener utilidad... Ahí metiendo el cañón del fusil entre tomos de Galdós- otro autor muy apreciado, por prolífico, en tales momentos- pude decir como Mallarmé: La chair est triste, hélas! et j'ai lu tous les livres"..."

Alejo Carpentier

jueves, mayo 15, 2008

This man refused to open his eyes

... acomoda directamente la cacha encima de la mesa -ya no tengo mostrador que me proteja- y me suelta, como si yo no fuera el bibliotecario, entre fruncimientos de cejas y titubeos elocuentes, que a ella le oprime saberse día tras día encerrada, condenada, cuatro paredes en el trabajo, cuatro paredes en casa, y que sino fuera por lo que le costó pasar el temario administrativo, por los niños que son la alegría de su vida y por su marido, claro, que si no fuera por todas esas cosas entonces todo sería diferente, más complicado, y solitario sí, y más... ¿más? -pregunto sin obtener más prueba de interlocución que un extraño parpadeo en cuatro fases- no sabe qué más, algo más, másss... independiente sí eso, independiente -me asombra como pronuncia la palabra, y casi alcanzo a percibir en su entonación las cursivas que reproduzco en este texto de forma tan sumaria- porque entonces sí que de verdad sería una mu-jer -e imprime verdadero énfasis en la sílaba JER- una mujer con un par de ovarios, una persona capaz de dejar atrás la seguridad y empezar otra vez y penetrar en la vida, sí, en la vida y sus riesgos, riesgo de fracasar por supuesto, pero también riesgo de ser feliz como sólo siendo entera, fuerte e independiente sabes que puedes llegar a ser, asumiendo lo bueno que depara el futuro, pero también lo-no-tan-bueno, lo malo vamos, que ahora no lo llamaremos de otra forma porque seamos compañeros de trabajo y no nos conozcamos bien, es decir "mucho"–lo cual me tranquiliza y me inquieta a partes iguales- … en fin, como decía, lo malo, que también lo hay y... -me escruta- Sí, sí, tú ríete, ríete -pero el timbre ávido de su monólogo me disuade de hacerlo- ya tendrás tiempo para darte cuenta, ya, y eso que acabas de salir al mundo como quien dice, pero pronto entenderás lo que hay suelto por ahí... –cof, cof, cof- porque mira... -rodea mi muñeca con su mano, que noto templada y algo áspera- ya te he visto hablando con la "tal", que parece que vive aquí y no sé cómo lo hace pero siempre que la busco me dicen "ha ido un momento a la biblio", bueno, pues esa a ti te contará las penas, pero antes del cambio de director su ascenso fue por los faldones de la cama -retira súbitamente la mano que agarraba mi muñeca- y si la “tal” está deprimida ya me gustaría a mí una depresión como esa, que le hicieron una oposición como si hubiera ido al sastre ¿eeeh? A me-di-da. ¡Hombreee! Todo se sabeeee... Y de ella, más, o si no a qué venía el numerito de la última inauguración, ¿eh? ¿A qué venía, dime? No claro tú qué vas a decir si llegaste después –incorrecto, pero a partir de aquí al menos dulcifica el tono- pues sólo te digo esto: de vergüenza ajena fue. Y ahora va lloriqueado por los rincones "aquél no me habla", "ahora me tienen de administrativa y soy nivel 24" ¡pues lo te lo me-re-ces gua-pa! ¡Ya te tocaba! ¡A ver si te hacen caso sin Sultán! ¡Psé! Pero bueno -si en este momento ella estuviera fumando exhalaría una bocanada de vindicadora satisfacción hacia el firmamento- a todo el mundo le llega lo suyo. Y cambiando de tema ¿tú cómo vas? ¿Te tratan bien? ¡Como un rey estás aquí, eh! Claro... -pausa incóoooooomoda- ¡Uy pero qué hora es ya! Venga, otro día hacemos un café y hablamos con más calma. ¿Estarás por la tarde? Calor tienes aquí ¿no?


[... y si se preguntan qué fue de su sublibrarian pues eso de más arriba fue: una cacofonía de interlocutores, estilo indirecto y desintegración novel; el seismo que cuando al fin llega se engrosa bajo los párpados y te damnifica para siempre]

martes, enero 29, 2008

Elohim



... nosotros sólo podemos ser espontáneos en nuestra gravedad. Sólo podemos observar, acumular, ver, certificar, proteger... ser espíritus: siempre a distancia, siempre en silencio.

El cielo sobre Berlín.
Wim Wenders

lunes, septiembre 10, 2007

Un cuello Mao para el Dalai Lama

Una firma en apoyo de ¿Rosa de qué? ¿Rosa de cuál?

¿Pero qué dices?

A esta tía no se la había nombrado jamás de los jamases en la bibliografía de y para bibliotecarios hasta que fue nombrada directora de la Biblioteca Nacional, venerable almacén de cochambres, perdón, institución bibliotecaria, que desde que entró ella ha desaparecido de esa misma bibliografía, o lo que es lo mismo, durante el cargo de nuestra frecuentadora de otomanas favorita, en la BN no se hacía nada productivo aparte -dónde iríamos a parar sino- del mantenimiento rutinario: trasvasar aleatoriamente metros lineales de sala a sala para impedir que los bedeles se encanallen, intercambiar mapas añejos por sobres abultados de papel manila y contemplar como inciden los haces de luz sobre bustos de Quevedo.

Eres radical, eres joven, dirán algunos/as.

Pues mira, ya no tanto.

Me decía el otro día la directora de la biblioteca en la que trabajo:

Aquesta? La Rosa Regas? Però qué ha fotut a la vida? Més pija que res! De cap de la Biblioteca Nacional han de posar un tècnic, no una "enchufada". Imagina't posar una cap de biblioteca pública anomenada per l'alcalde del poble. Ja no tindríem biblioteques, home! [negritas mías]

Y a falta de más Batailles pues... tenía toda la razón. Mi amigo Amm lo resumió estupendamente: Borges también fue director de una biblioteca ... Pero Rosa Regas no tiene ningún también con Borges.

Y de entre toda la hojarasca que ha levantado la cuestión destaco una, superlativamente mema y babosa, que tiene por hallazgo probatorio citar algo que dicen que
Terenci Moix -probablemente el más sobrevalorado de toda la medianía que se llama a sí misma intelectualidad catalana- dijo una tarde emergiendo de sus chorradas ptolemaicas con objeto de aventar a unos resentidos con la Gauche Divine: "criticáis porque nunca os invitamos a la fiesta"

Eso cita el memo. Sin más. Entre pseudo currículums y soserías. Como si pensara que es Óscar Wilde. Pero venga ya... ¿A qué fiesta iban a invitar ésos sino eran más que unos asesta codazos que se sentaban sobre una silla con el rótulo comunista para hacerse una idea de cómo girarse a la derecha sin derramar el cuba libre?

¡Aah! Mira por donde están todos bastante muertos y bien enterrados...

¡Qué rabia y qué salivillas!

Pero donde ayer fue Rosa Regás hoy toca Dalai Lama,
que también tengo para ese Gorobachev sin mácula pero en funciones que en los noventa se paseaba por ahí en Nikes y que, con toda seguridad -me apuesto el gato que no es mío- hoy luce cámper, un iphone apagado y un gorrito peruano en la Casa Asia o donde toque. ¡Qué enrollao son en el Tibet mecagoenlosescombrosdelosbudasdebamiyán! Lástima que los chinos acabaran con su feudalismo de mierda. Que si no hubieran sido ellos montaba ahora mismo una expedición de castigo - con énfasis en castigo- fuertemente pertrechada con disolventes y aspiradores para vestíbulos de aeropuerto. ¡A la bolsa todos los mandalas! ¡Al apeiron con toda la policromía!

Y si tuviera a disposición algo más que un escupitajo, como hay Diós que no sobrevolarían tan tranquilos mi tejado esas escuadrillas de calvos en albornoz naranja.

domingo, julio 01, 2007

Problema de catalogación



"Se llaman emoticonos; he leído un artículo sobre el tema en USA Today. Es como una cara puesta de lado." Todos nos hemos metido con ella: "¡Los odiamos!" Todos salvo Bug a quien resulta que le gustan. Y luego Susan ha confesado que algunos le gustan. Y luego Todd. Y luego Karla. Supongo que los emoticonos son como Los vigilantes de la playa: todo el mundo dice que no la ve, pero en realidad todos lo hacen.

Mi madre, la bibliotecaria, ha dicho: "Pensad por un momento en la confusión de los bibliotecarios. ¿Dónde lo clasificarían? Las marcas diacríticas son de lo más confusas." Me he alegrado de verle esa vena anárquica. "Al emoticón ;·) podríamos llamarlo GUIÑO."

Ethan ha preguntado con qué carácter del teclado estaba hecha la "nariz" y Michael le ha contestado enseguida: "Es un punto en volandita: OPTION-8 en un teclado Mac con el Word 5.1. Si no lo tienen, los PC pueden usar el asterisco"

Microsiervos. Douglas Coupland. Pp. 193-194

jueves, junio 21, 2007

Peinado mochuelo



Estaba en el mostrador de préstamo, sumamente concentrado en la lectura del clásico-clásico AWOPBOPALOOBOP ALOPBAMBOOM, Una historia de la música pop, cuando detecté en mi campo de radar a dos individuos con peinado mochuelo de esos que por estas fechas se dedican a la autoamputación pirotécnica.

Usuario 1: Hola, para dejar.

Yo: [mueca] ¿?

Usuario 1: [explicativo] De-jar

Usuario 2: [que acompaña visiblemente a usuario 1 y corrobora señalando bolsa voluminosa] Dejar, dejar

Yo: Será devolver

Usuario 1: Eso. Ah, y hay una película. En la bolsa.

Yo: Ajá

Usuario 1: [entrega la bolsa a este bibliotecario mirando de reojo al usuario 2] En la bolsa...

Usuario 2 a usuario 1: ¿Película?

Yo: [saco de un tirón la película de la bolsa y se la muestro: Los Teletubbies y la nieve] ¿Esta película?

Usuario 2 a usuario 1: ¡Juas, juas, los Teletubbies!

Usuario 1 a usuario 2: No era para mí, hace siete años que ya no veo los Teletubbies.

Usuario 2 a usuario 1: Ya

Usuario 1 a usuario 2: [mosqueado] Mira no me jodas

Yo: [saco de la bolsa con ademanes y florituras de espadachín cuatro cómics de Doraemon] Te has pasado de fecha con esto.

Usuario 1: [mirando de reojo a usuario 2] ¿Ah, sí? Bueno sí. Pero... no son míos

Usuario 2 a usuario 1: Juas, juas, Doraemon, ¿Lees Doraemon?

Usuario 1 a usuario 2: Son de mi hermana, se los leo por la noche. Ella mira los dibujos y yo se los leo ¿vale? ¿Qué pasa?

Usuario 2 a usuario 1: Nada, nada, tío, no pasa nada. [riendo entre dientes] ¡Doraemon!

Yo: [desmelenado ARRANCO de la bolsa los seis cómics de Astérix que restan y los dispongo en abanico frente a ellos] Estos "tebeos" también están pasados de fecha.

Usuario 2: [estalla en carcajadas] ¡Astérix!

Usuario 1: [rojo de ira y cogiéndo al usuario 2 por la pechera de la camiseta Bultaco de mercadillo] ¡Oye hijo de puta como te sigas riendo te doy una hostia que te crujo imbécil de mierda!

-->Como habrá deducido el sagaz lector era mi turno en la zona infantil<--

Yo: ¡Eh! ¡Eh! ¡A pelearse a la calle! ¡Que esto es una BI-BLIO-TE-CA PÚ-BLI-CA!

miércoles, mayo 16, 2007

Asuntos internos


Estoy listo, cuando ustedes quieran.

Bien. Para empezar déjenme decirles que no logro comprender como pudo ocurrir.

Soy un tipo majo, razonable, atento. Como bibliotecario, digo. Profesionalmente. Pregunten por ahí. Intenten probar lo contrario, inténtenlo vamos, no me enfadaré. Porque el caso es que no tengo nada que ocultar. Absolutamente nada. Mi expediente es intachable, brillante incluso, si es que me permiten esta pequeña inmodestia, y creo que en las circunstancias presentes coincidirán conmigo en que no es razonable esperar que me muestre apocado.

Les invito a que investiguen. Urguen en los motores de búsqueda, sumérjanse en los archivos, sólo hallaran referencias de mis excelentes técnicas de trato al usuario, testimonios de admiración rendida entre mis colegas a propósito de mi forma de combinar preguntas abiertas y cerradas para dar con la respuesta sin incomodar o herir la sensibilidad de nadie; "la danza de J", la llaman en el master de Información y Referencia y...

¿Perdón?

Sí, en efecto, he intentado compartir mi experiencia y poner por escrito el fundamento de mi técnica pero... el virtuosismo depende de cualidades más sutiles, ustedes me entenderán.

Como les decía, pongan todo ello sobre la mesa, sin tapujos, sopésenlo y verán que les digo la verdad.

¿Ya han hecho sus comprobaciones?

Ajá, entiendo, muchas noticias en revistas especializadas, no se preocupen, tómense su tiempo para asimilar la información.

¿Ahora? ¿Sí?

De acuerdo. Pregunten.

¿Cómo? ¿Que entonces no se lo explican? ¿Es eso una pregunta?

Ah, ¿quieren decir que no se explican el incidente?

Era de esperar. Se nota que ustedes son de los que no han pisado en su vida el mostrador de una Biblioteca Pública.

¿En las prácticas obligatorias dicen? Por favor, no hagan que me sonroje.

No les estoy hablando de titubear parapetado tras el ordenador, o de catalogar anuarios de la Diputación bajo el ala calentita de un chupatintas (sí, eso opino de los catalogadores). Les hablo de ATENDER al público. Al público REAL.

¿Qué ha dicho? ¿Pero es posible? En respuesta sólo le diré que no: en eso que ustedes no han llegado ni a intuir NO se incluye atender a sus familiares ni a sus amigos. Y de gracias a que lo dejo ahí.

Pero antes de que pase a explicarles lo ocurrido, déjeme aclararle que sus allegados no se incluyen porque, querida señora, y no lo repetiré lo suficiente, de lo que estoy hablando aquí y ahora es del Público, así, con mayúsculas y cursivas. Una entidad colectiva sin forma concreta y totalmente im-pre-vi-si-ble.

Sí, sí me calmo. No, por supuesto no hay nada personal en esto. Les ruego me disculpen, creo que ahora tomaré ese agua mineral.

...

¿Ven? Ya está. Ha pasado.

Imprevisible decía...

¿Sabían que nos han lanzado huevos, piedras y hasta melones? Melones sí. No lo sabían, por supuesto.

¿Y que a compañeras mías les han intentado restregar la cara con las páginas centrales de revistas para adultos sospechosamente pegajosas, lo sabían?

¿Cómo que no hace falta ser desagradable? No, no, no, al contrario. Digámoslo todo de una vez. Lo que significa tratar con el
Público realmente.

¡Venga hombre no se me eche ahora las manos a los oídos!

...

Perdón, discúlpenme ustedes.

Escuchen, lamento haberles levantado la voz, pero es duro, y sé que ustedes no tienen la culpa, pero abran los ojos de una vez. Ya basta de vivir en un reino de irrealidad. Esto es la vida RE-AL, no un aula de la facultad o un despacho del Consorci. Es la Biblioteca Pública por Dios santo, con todo lo bueno y también todo lo malo: la sangre, el sudor, el barro, el esper...

En fin. Entiendo que no puedan hacerse a la idea así de pronto, a través de mis palabras, pero, por favor, traten de ponerse en mi lugar y así la labor de su comité de investigación tomará el cauce correcto en el asunto que nos ocupa.

De acuerdo, en el caso que a ustedes les ocupa y en el que yo soy el investigado, sí, totalmente de acuerdo. Pero esa no es la cuestión clave. Les aseguro una cosa. Puedo.. puedo aguantarlo todo y... bueno, ahí tienen mi expediente, toda mi vida en ese dossier abultado sobre su mesa, ahí lo dice, ahí está, a la vista, soy un funcionario público y puedo aguantarlo todo.

Sí, todo.

¿Que insinúa?

Sí, así es, afirmo que puedo aguantarlo casi todo.

Bueno, al fin y al cabo soy un ser humano ¿no?

Casi todo es casi todo. Ni más ni menos.

Oiga mire, no le consiento que... ¿Que si tuviera que decir algo que me disguste? Já, no te fastidia. ¿Estaba usted consciente mientras yo hablaba de lo que supone tratar con el Público?

Ah, ¿no hay motivos para ponerme a la defensiva? Pues mire, usted gana, le diré que sólo hay una cosa, sólo una. Esta bien, ahí va: no puedo soportar que me tiren el material sobre el mostrador. Eso no lo aguanto. Y ya está. Es cuestión de principios, de respeto, de, si me lo permiten, de hu-ma-ni-dad, de unos mínimos de educación y decoro que rigen hasta entre los chimpancés. Bueno quizás no entre chimpancés pero sí entre orangutanes. ¿Entienden mi postura? Porque creo que esto va más allá de lo que entendemos por profesionalidad, que es un asunto de ser-un-ser-humano o ser-otra-cosa, llámenlo como quieran..

No, déjeme explicarme por favor.

¿Que no es excusa?
¿Que no es excusa? ¿No han entendido nada? Es que...

Díganme... mejor, díganme ¿qué hubieran hecho ustedes en mi lugar? ¡Qué! ¡Díganme!

Qué hubieran hecho si un paquidermo de noventa kilos se les hubiera plantado en ese mostrador hipotético que ustedes nunca han pisado (excepto en sus prácticas obligatorias, lo recuerdo) y les hubiera echado encima, como quien deja caer el contenido del volquete de un camión de basura, un cargamento de películas, revistas y guías de carretera, porque el tío, perdón, el usuario se había llevado 18 dvd y 15 revistas y 12 guías abusando de sus derechos y valiéndose de los carnets de biblioteca de su mujer y sus vástagos (niños, por así decirlo, de los que no hablo por no complicar más aún la cosa), liberando con su acción un barullo de material de dimensiones catastróficas que desde esa altura considerable acaba impactando directamente sobre el teclado del ordenador en el que trabajaban y a causa de la fuerza del choque no sólo se las arregla para borrar la información de la pantalla sino que también separa las teclas de su orden qwerty y provoca un despegue vertical de tipos que no finaliza con una granizada de piezas sobre la mesa después de un breve vuelo como cabría suponer, no, ya que gracias a la intervención de algún tipo de fuerza aciaga, letras, números y símbolos a-te-rri-zan sobre la base ahora mellada y chisporrotente del teclado, y de algún modo logran disponerse en los huecos recientemente abandonados pero en otro orden, un orden que nada tiene de natural, usable o intuitivo, un orden que me atrevo a calificar de orden demoníaco y malvado, un orden que no es un orden sino un verdadero ANTI-ORDEN

¡Eh! ¡¿QUÉ COJONES HABRÍAN HECHO USTEDES EN MI LUGAR?! ¡EH! ¡¿QUÉ?! ¡¿QUÉ, SI PUEDE SABERSE?!

Pues se lo diré, jodidos chupatintas, si tuvieran esos cojones/ovarios que nunca han tenido hubieran hecho exactamente lo mismo que yo ¡LO MISMO!

jueves, mayo 10, 2007

Otra tarde en Información y Referencia


Allí estaba yo otra vez. Sí. De nuevo en la brecha que separa a los verdaderos bibliotecarios de los meros presta-grapadoras. En el mascarón de proa de la Biblioteca Pública, esa línea del frente por la información de la humanidad donde estallan los más encarnizados close combats con la duda. ¡Exacto! Allí, en el...

MOSTRADOR DE INFORMACIÓN Y REFERENCIA

Y el caso es que en aquellas soledades lucía bien. Erguido, en la posición ergonómicamente perfecta que expresa un recogimiento sin rigidez y una flexibilidad de hombros extrañamente atractora. Ya saben, lucía con esa elegancia con la que sólo un bibliotecario puede lucir, y esa luz me perfilaba allí puntual, preciso, per-ti-nen-te.

Sí. Y yo era conciente de todo ello. Aún entre los fragores de mi concentración podía distinguir con claridad los comentarios de mis usuarias más torneadas

[usuaria torneada 1] ¿Tiene algo, verdad?

[usuaria torneada 2] Ay calla, tía, calla que te va a oir, qué vergüenza ji, ji, ju, ju.

[usuaria torneada 1] Estaría todo el rato admirando el triángulo que forman sus hombros y su cuello.

[usuaria torneada 2] ¡Cómo te entiendo! Yo venía aquí todas las tardes pero tuve que empezar a estudiar en casa por culpa de ese triángulo.

[usuaria torneada 1] ¡Suerte tuviste! Yo dejé la carrera para poder venir en horario completo a contemplarlo.

Y etc, etc... Así se pasaban toda la tarde. La per-ti-nen-cia es sexy, ya saben. Uno no puede evitarlo, viene con el cargo.

Pero como iba diciendo, allí estaba yo en una tarde cualquiera de I&R. Y fue entonces cuando sucedió. Así, inesperadamente, como sucede siempre ¿se lo pueden imaginar?... la figura surgió de lo indistinto y me di-ri-gió la pa-la-bra.

[usuaria de I&R obviamente desorientada] Hola, ehmmm, buenas tardes, estoy buscando unos libros pero no sé si tienen ¿podría decirme dónde puedo encontrar algo sobre la fibromialgia?

[Yo, sin haber alzado aún la mirada, y optimizando esa demora para expresar, con toda la técnica que soy capaz de llamar a filas, un grado de per-ti-nen-cia que hubiera convertido en irrelevante toda cuestión ajena a lo dispuesto en la pantalla de mi ordenador, sino fuera por el fáctum incontrovertible de que la intranet, internet y el sistema mismo en peso habían caído justo media hora antes de mi turno en I&R] Buenas tardes.

... [pausa por ambas partes]

[usuaria de I&R lamentando haber interrumpido algún esotérico ritual bibliotecario y amagando ya una modificación en los vectores de su "facies"] Ehmmm

[Yo, acompañando mi respuesta con una secuencia de movimientos oculares semicubiertos en la que cualquier aficcionado a la música sensible reconocería la línea de bajos del tema Deadly as a Gun de los fabulosos-fabulosos Angry Samoans, aunque se impone la advertencia de que si así lo hiciera vería contagiada su posterior fase REM con ese ritmo obsesionante]. La respuesta es: Fibromialgia una guía completa para comprender y aliviar el dolor Don L. Goldenberg. Barcelona [etc.] Paidós cop. 2003. 616.7 Gol. Disponible. Segundo pasillo al fondo y a la derecha. Bajo el extintor.

[usuaria de I&R, ahora conmovida] ¡Ay gracias, gracias, muchas gracias! No sé qué habría hecho de no estar usted aquí. No sé qué podría hacer para agradecerle...

[Yo, alzando por fin la mirada, impertérrito pero sumamente tonificado y flexible de esa forma que sólo cabe calificar como per-ti-nen-te] No tiene por qué darlas señora, sólo he cumplido con mi deber. Gracias a usted por utilizar la Biblioteca Pública.

[Al fondo, aplausos llenos de pasión y humedad contenidas a base de grandes diques de admiración]

Y así es como van las cosas en Información y referencia... mortales como pistolas


sábado, diciembre 09, 2006

Información y Referencia


Un rato en el mostrador de I&R (Información y Referencia)

Yo (para mis adentros): [la, la, la, la]

Voz suave de Ser indeterminado:
-Patos

Yo (asomándome desde detrás de la pantalla): ... (no veo a nadie)

/retomo mi vacío mental/: [la, la, la, la]

Voz suave de Ser indeterminado: -Patos

Yo (escanendo mi alrededor): -¿Qué coñ..? (continúo sin ver a nadie)

/llegado a este punto ya un poco escamado, prosigo/: [la... la... la...]

Voz-ya-no-tan-suave de Ser indeterminado: -¡Patos!

Yo (encaramándome al mostrador detectando e identificando finalmente a la Voz como niña del gorro con cara de furia): -Aaahhh valeee (ahora tranquilo). Sí mira, en la estantería de allí, la de los animales ¿ves dónde están aquellos niños? (apuntando) Allííí. ¿Lo ves? Muy bien. No por ahí no, por ahí, por ahí... (desaparece de mi horizonte de I&R echando vapor como una locomotora)

martes, octubre 10, 2006

RADICAL MILITANT LIBRARIAN


A pesar del nombre del blog, en realidad no soy muy dado a hablar de la profesión, ni bien ni mal ni de ninguna manera, supongo que me la tomo como proyecto alimenticio mientras... mientras ¿qué? En fin, esto creo que vale la pena.

"El título de la obra de Michael Moore Fahrenheit 9/11 es una parodia del título de la gran obra de ciencia ficción de Ray Bradbury Fahrenheit 451. Cuatrocientos cincuenta y un grados Fahrenheit es casualmente el punto de combustión del papel, que es de lo que están hechos los libros. El protagonista de la novela es un trabajador municipal cuyo empleo consiste en quemar libros.

Ya que estamos hablando de quemar libros, quiero felicitar a los bibliotecarios (que no son famosos por poseer fuerza física, ni influyentes contactos políticos ni grandes riquezas), por haber resistido tenazmente a lo largo y ancho del país contra los matones antidemocráticos que han intentado retirar ciertos libros de las estanterías, y por haber destruido registros antes de revelar a nuestra particular Policía del Pensamiento
(FBI) los nombres de las personas que habían consultado estos títulos.

Así pues, los Estados Unidos que yo amaba siguen existiendo, aunque no en la Casa Blanca, ni en el Tribunal Supremo, ni en el Senado, ni en la Cámara de Representantes ni en los medios de comunicación. Los Estados Unidos que yo amaba siguen existiendo en los mostradores de nuestras bibliotecas públicas" Un hombre sin Patria, pp. 123-124. Kurt Vonnegut jr.

Y sigo informando de la rebelión de los bibliotecarios estadounidenses de la que habla Vonnegut en su último libro -que recomiendo fanáticamente, si hiciera falta hasta con aullidos-...

Durante las auditorías llevadas a cabo por el Centro de Información de Privacidad Electrónica en el marco del Acta para la Libertad de Información (programa que evalúa el uso de los poderes especiales en el ámbito antiterrorista de las agencias de seguridad) salieron a la luz emails del FBI en los que los agentes se lamentaban de la existencia de bibliotecarios militantes radicales que entorpecían las labores de recopilación de información sobre posibles terroristas. En concreto hubo uno que se citó con profusión, decía: "While radical militant librarians kick us around, true terrorists benefit from OIPR’s failure to let us use the tools given to us," (mientras los bibliotecarios militantes radicales nos ponen palos en las ruedas, los verdaderos terroristas se benefician del fallo en la OIPR -Oficina de Directrices de Uso y Evaluación de Inteligencia del Departamento de Justicia- que nos impide utilizar todas las herramientas que nos han sido otorgadas). Las herramientas a las que el oficial en cuestión se refería forman parte de los poderes especiales en materia de lucha antiterrorista otorgados a las agencias de seguridad gunbernamentales mediante el Acta Patriótica de los Estados Unidos de América (USA Patriot Act) .

La Asociación de Bibliotecas Americana (ALA), poco sospechosa de simpatías con el terrorismo o, ya puestos, con la radicalidad en genérico, imprimió entonces una chapa para todos sus miembros asociados: la gráfica figura en la cabecera como ilustración de este post. Es la misma chapa que muchos bibliotecarios lucen con orgullo en los mostradores de las bibliotecas públicas estadounidenses como demostración de su compromiso con la defensa activa de una
lectura pública libre.

Por cierto...

¿Otro Estados Unidos es posible?

sábado, mayo 06, 2006

El espeso túnel de la catalogación



Posteo más abajo un extracto de un panfleto situacionista de los sesenta. Bastante a propósito para decribir lo que se siente después de una jornada laboral, y no digamos después de un día entero catalogando, sobre todo litetura gris. Desde la publicación del escrito la fórmula de la miseria cotidiana que criticaban los "situs" se ha invertido de nuevo; si por aquél tiempo de welfare el riesgo a morir de hambre había sido sustituido por el riesgo a morir de aburrimiento, treinta años de capitalismo parecen habernos devuelto a la casilla de partida.

Recuerdo el año que pasé en una consultora muy moderna en la que debía alimentar durante cinco horas una base de datos Documentum con informes financieros, estratégicos y de referencia tecnológica. Viendo como los pdf pasaban de un filtro a otro de las fases de catalogación y se acumulaban en mi lista del día. No debe ser como estar frente a una línea de montaje colocando un tornillo cada vez, o torneando una pieza 8 veces por minuto en un taller, pero son las primeras situaciones que me vienen a la cabeza cuando trato de comparar aquellas horas frente al Toshiba en la última planta de la Torre Mapfre. Salía de allí con el cerebro tan plano que apenas recordaba como había llegado a casa. Era como esa sensación nebulosa de después de haber llorado, como esa sensación pero sin el premio del alivio, en lugar de la sensación de liberación un gran peso flotaba sobre mis hombros.

Alienación. Dicen que esa palabra ya no significa nada en este mundo de redes y proyectos, en ese gran acelerador de partículas-oportunidad de la Sociedad de la Información. En ese punto del capitalismo en el que ser tú mismo es la gran valorización y la posible empresa. Pero los que no emprenden la aventura de la red, los aparceros del píxel o los precarios que hacen de meros apéndices de los spiders, los becarios que direccionan a golpe de cerebro y falanges, sufren toda la fricción de ese pensamiento de y para máquinas.

La cadena de montaje hizo a la máquina a la medida de la máquina pasando por el hombre: el cuerpo fue la gran pista de pruebas del robot, y el robot fue la actualización de un trabajo que se encontraba como potencia en las articulaciones del cuerpo humano. Lo mismo ocurrirá con la catalogación asistida, con ese pensamiento arborescente y sus rutinas de menú desplegable: se actualizarán pronto en un impulso lógico que hará ineficaz al humano. Sólo que nosotros a diferencia del obrero, consciente de su derrota frente al salto tecnológico del capital, ni siquiera podremos recordar un tiempo de luchas, únicamente sentiremos un gran vacío, un cielo de pantallas borrosas, y cierta nostalgia sin objeto. Será, y esta vez sí, simplemente, el progreso.

Cold-Blooded-Old-Times
Precariedad generalizada
Foto de orianomada

"¿Te sucede que sientas la desagradable sensación de que al margen de escasos momentos no te perteneces y te conviertes en extraño a ti mismo?
En tal caso, has entendido que:
a) A través de cada uno de nuestros gestos - mecanizados, repetidos, separados entre sí - el tiempo se desmigaja y, pedazo a pedazo, nos saca de nosotros mismos. Y estos tiempos muertos se reproducen y se acumulan al trabajar y al hacernos trabajar para la reproducción y la acumulación de mercancías.
b) En la actualidad, el envejecimiento no es otra cosa que el aumento de los tiempos muertos, del tiempo en que la vida se pierde. Es por dicho motivo que ya no hay jóvenes ni viejos sino unos individuos más o menos vivos. Nuestros enemigos son quienes creen y hacen creer que el cambio global es imposible, son los muertos que nos gobiernan y los muertos que se dejan gobernar.
c) Trabajamos, comemos, leemos, dormimos, consumimos, tomamos vacaciones, absorbemos cultura, recibimos cuidados, y de este modo sobrevivimos como plantas de interior. Sobrevivimos contra todo lo que nos incita a vivir. Sobrevivimos para un sistema totalitario e inhumano - una religión de cosas y de imágenes - que nos recupera prácticamente en toda ocasión y lugar para aumentar los beneficios y los poderes desmigajados de la clase burocrático-burguesa.
d) Nos limitaríamos a ser lo que permite el sistema mercantil si en ocasiones no volviéramos a ser bruscamente nosotros mismos, si no nos sintiéramos invadidos del deseo de vivir apasionadamente. En lugar de ser vividos por delegación, por imágenes interpuestas (...)"