domingo, abril 29, 2007

Hardboiled


"La mayoría de la gente utiliza la mitad de sus energías en proteger una dignidad que nunca ha tenido"

Raymond Chandler. El largo adiós

El rey de la frase corta y su cortante verdad (suspiro).

Y es por eso que me desconecto en cuanto identifico alguna conversación sobre agravios laborales. Horribles retahílas de y me dijo y yo le dije y mira que te digo y bla, bla, bla...
Ya sabes, el metro es un gran huracán de relatos sobre este tema. Aunque lo peor de todo es cuando entre la niebla de las cervezas te sorprendes a ti mismo en un y yo le dije...

Así que cuando eso sucede, y sucede aunque tengas un detector de dignidades ofendidas como el que yo tengo, la única solución es arremeter con un ¡Ciao!, traspasar ese muro de agravios y fugar, fugar por siempre, fugar la precariedad... dedicarte a otra cosa. A ir en bici, llevar un blog, al ikebana, la okupación, a preparar opos, o a un centrifugado de todas estas actividades. Eso si es que aún estás libre de hipotecas y de relaciones hipotecadas. Sino es el caso, no sé, échate un amante, cómprate un ferrari o tíñete...

Si te decides por la fuga, ayudan los amigos, las rentas, las herencias o los trabajos de pocas horas, pero agradables.

En todo caso, aquí vengo yo con mi cita de mí mismo:

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo mío pronto voy a bcn.
Hablaremos de música, iremos al cine, iremos a las librerías, a tomar café o té.
Cenaremos cosas ricas, nos emborracharemos, bailaremos...
Y no hablaremos de trabajo.

sublibrarian of the year dijo...

¡Bienvenido serás!

Beberemos ron en cocos partidos y bailaremos en fuegos de pólvora y cangrejos.